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Correos electrónicos secretos revelan campaña ecuatoriana de alto nivel para ganar corazones y mentes en los EE.UU.

AMI Newswires - J. Michael Waller 11/02/2016

Foto: AMI Newswires

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Rafael Correa, el presidente izquierdista de Ecuador, tiene talento para la publicidad, como lo demostró nuevamente la semana pasada reclamando reivindicación para albergar al fugitivo fundador de Wikileaks, Julian Assange.

Pero otro caso de alto perfil muestra qué tan lejos iría para manipular a la opinión internacional.

El American Media Institute examinó cientos de correos electrónicos del presidente Correa y sus asociados cercanos, que demostraron que la cúpula de la pequeña república sudamericana en 2013 y 2014 orquestó una campaña propagandística de US $6.4 millones contra Chevron Corp., que se dirigió principalmente a los Estados Unidos.

El régimen contrató a empresas de relaciones públicas, cabilderos y celebridades, y trabajó en estrecha colaboración con la revista Rolling Stone para impulsar un discurso de "La mano sucia de Chevron", acusando al gigante petrolero de delitos ambientales.

La campaña reclutó a viejas luminarias, incluyendo a Danny Glover y Mia Farrow, e intentó reclutar a Cher y a Bianca Jagger.

En el caso de Wikileaks la semana pasada, Correa aprovechó en un panel de las Naciones Unidas la resolución de que Assange había sido "detenido arbitrariamente" en la embajada de Ecuador en Londres, culpando a Suecia y a Gran Bretaña. Correa sugirió que tanto a su país como a Assange se les debía una indemnización, y se comprometió a continuar protegiendo al editor de los secretos gubernamentales, quien buscó refugio en su embajada en 2012, mientras enfrentaba una extradición por denuncias de violación en Suecia.

Pero como todos los gobiernos, el régimen de Correa tiene sus propios secretos. Y su orquestación de la campaña en contra de Chevron, revelada por los correos electrónicos de Correa por primera vez, compite con la intriga del asunto sobre Assange.

La recolección de cientos de correos electrónicos relacionados con un caso legal de alto perfil muestra que Correa, quien ha gobernado Ecuador desde 2007, operó con su círculo cercano para manipular la opinión internacional al mismo tiempo que el juicio contra Chevron se desmoronaba.

El régimen se basó en un rubro presupuestal dedicado a "Publicidad y propaganda en medios masivos de comunicación" para contratar a una empresa de medios de comunicación, establecida en Brooklyn por una amiga de infancia, con el fin de contratar celebridades para impulsar la propaganda del régimen en un juicio que involucra a Chevron.

Los correos electrónicos entran en detalles entretenidos acerca de los esfuerzos para “hablarle al oído” a diversos partidarios de la farándula incluyendo a Jared Leto, Michelle Rodriguez, Benjamin Bratt, Daryl Hannah, al cofundador de Pink Floyd, Roger Waters, y a Sharon Stone.

También dejan relucir acerca de cómo los sofisticados mensajes políticos dirigidos a los estadounidenses están incluso a la disposición de un pequeño, pobre, y notoriamente corrupto régimen. El PIB per capita de Ecuador es de tan sólo US $6.300 al año, según el Banco Mundial, y Freedom House clasifica a su prensa como "no libre". Sin embargo, Correa fue capaz de contratar a MCSquared, una firma de relaciones públicas de Brooklyn fundada por su vieja amiga María del Carmen Garay, pagando a la empresa US $534.000 al mes en depósitos en una cuenta de Citibank en Park Avenue, en la Ciudad de Nueva York.

La empresa MCSquared de Garay, a su vez subcontrató a agencias de reclutamiento de celebridades de mucha influencia, incluyendo a Greater Talent Network de Nueva York y al Global American Program Bureau con sede cerca de Boston.

Los documentos presentados ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, muestran que MCSquared pagó US $188.000 a Greater Talent Network y US $333.000 a American Program Bureau a finales de 2013 y principios de 2014, para encontrar a celebridades que formaran parte de una amplia campaña en medios de comunicación.

La propaganda tenía la finalidad de apoyar un juicio que lleva décadas contra Chevron, entablado por el abogado de Nueva York Stephen R. Donziger, que se derrumbó en medio de revelaciones de @@corrupción@@ en las cortes ecuatorianas.

Desde la elección de Correa en 2007, el gobierno de Ecuador ha tomado un gran interés en el juicio. Pero al mismo tiempo que una corte federal de los Estados Unidos en Manhattan comenzó a estudiar la @@sentencia@@ que ganó Donziger contra Chevron en una corte provincial ecuatoriana, Correa tuvo la intención de llevar a personas famosas a los remotos campos petroleros de Lago Agrio para dramatizar los supuestos daños ambientales de Chevron en la región amazónica de Ecuador.

La campaña resultó ser una decepción para Correa, según los correos electrónicos.

Aunque en octubre de 2013, el presidente se animó por un artículo de opinión del Huffington Post escrito por la activista Bianca Jagger, presionó a sus ayudantes constantemente para encontrar una energía más brillante que la de la exesposa de 70 años de edad del cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger.

"Debemos traer a Bianca a la campaña ‘Mano Sucia’”, escribió Correa entonces a su embajadora en Estados Unidos, Nathalie Cely Suárez, pero él permanecía frustrado debido a que ninguna de las grandes celebridades estaba llegando a su país para unirse a sus esfuerzos.

"Nos falta mucha contundencia, y estamos perdiendo impulso", se quejó. "Ninguna persona importante ha venido".

"Así es, presidente", respondió Cely. "Voy a viajar a Quito la próxima semana para presentar nuestro plan y obtener aprobación y recursos. La ayuda de Cher llegó a través de Patton (Boggs), nuestros exabogados que defienden a las comunidades".

Cely delicadamente advirtió al presidente de que las celebridades costarían dinero.

"En relación a Bianca Jagger, si estamos trabajando con nuestra agencia de relaciones públicas, tiene un presupuesto muy bajo (US $30.000 por mes) para presentar todos los temas de la Embajada", escribió Cely.

"Deberíamos contar con una agencia del más alto nivel que se ponga en contacto con personalidades", respondió Correa. "La idea era traer una celebridad cada semana, y ninguna ha aparecido".

La batalla judicial resultó aún más decepcionante para el lado anti-Chevron de Correa. En mayo de 2014, el juez de distrito estadounidense Lewis A. Kaplan dictaminó que una multimillonaria @@sentencia@@ contra Chevron en Ecuador no podría cumplirse debido a que había sido obtenida mediante fraude e intento de extorsión por parte de Donziger. La importante firma legal y de cabildeo, Patton Boggs, sufrió graves daños debido a su implicación en el caso de Donziger, y en 2014 fue adquirida por la firma Squire Sanders.

Los documentos también muestran cómo el círculo íntimo de Correa intentó aprovechar la controversia sobre el asilo que otorgó Ecuador a Julian Assange en su embajada de Londres, y estaba ávido de aprovechar las divisiones políticas en Washington.

Los miembros del Congreso de Estados Unidos "están en desacuerdo sobre Irán, Assange, etc.", escribió Cely en una lista que incluía a Correa y a altos funcionarios a finales de 2013. Ella describió una reunión con el congresista Matt Salmon, un partidario de línea dura contra los gobiernos socialistas latinoamericanos. Cely, quien desde entonces se ha convertido en la Ministra de Producción de la empobrecida nación, aseguró a los consejeros del gobierno que "solo el Tea Party" apoyaba las opiniones de Salmon, añadiendo que el mismo congresista republicano por Arizona expresó un "interés en visitar Ecuador y en mejorar las relaciones".

En otra cadena de correos electrónicos, en un grupo que incluía a Cely, al presidente, a los jefes de los diversos ministerios y a un activista que se desempeñaba entonces como el "secretario general de transparencia" de Ecuador, se discutían los puntos de conversación relacionados a Assange para la visita del presidente en 2014 al Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, de la Universidad de Harvard. El documento aconsejó al presidente estar preparado para discutir sobre "migración, percepciones ‘anti-estadounidenses’ y los casos de Assange y Snowden".

Correa ha tenido mejor suerte con el asunto de Assange. La semana pasada, un informe de las Naciones Unidas criticó a los gobiernos del Reino Unido y Suecia, que emitieron una orden de arresto contra el fundador de Wikileaks en 2010, bajo cargos de acoso sexual. Gran Bretaña trató de extraditar a Assange hacia Suecia en mayo de 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres.

El informe de la ONU instó a los dos gobiernos a compensar a Assange y poner fin a su "privación de libertad".

El presidente ecuatoriano fue rápido para capitalizar ese informe, afirmando que su gobierno soportó "intentos de espionaje y muchas otras cosas", mientras otorgó asilo al fugitivo nacido en Australia.

"Eso demuestra que estábamos en lo correcto, después de tantos años", dijo Correa en una conferencia de prensa el pasado jueves en Quito. "¿Pero quién va a compensar el daño que se ha hecho a Julian Assange y a Ecuador? ¿Saben cuánto cuesta mantener la seguridad en la embajada?" 

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