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El desvío de petróleo ecuatoriano

La Hora 10/10/2017

Foto: La Hora

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Uno de los supuestos logros del correísmo fue eliminar a los intermediarios el negocio petrolero. Ecuador hacia 2009 anunció que gracias a las alianzas estratégicas entre países amigos se podía hacer lo que diríamos un comercio o intercambio justo. Uno de los capítulos de esta cruzada fue con Uruguay. El 26 de enero de 2010, Petroecuador y la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland de Uruguay (Ancap) firman un convenio para que Uruguay se beneficie del crudo ecuatoriano con descuento (los precios diferenciales se establecieron por ambas partes) y que Ecuador reciba productos depurados en la refinería La Teja.

Hasta allí todo suena bien, pero una de las primeras observaciones que se hicieron fue que la refinería uruguaya estaba diseñada para procesar crudos livianos (33 y 34 grados API), y no podía refinar el crudo ecuatoriano que es más pesado (19 y 24 grados API). Además de que La Teja ni siquiera cubre la demanda interna uruguaya.

La intermediación era el objetivo final de ese convenio. Así lo denunciaron ampliamente el exasambleísta Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio. En una carta amplía dirigida a José Mujica, en diciembre de 2011, Jiménez y Villavicencio cuentan cómo empresas estatales como Ancap, la venezolana Pdvsa o la mexicana PMI tienen trato con traders petroleros como la empresa holandesa Trafigura que “han dominado y pervertido” el mercado del petróleo por más de 20 años.

Según la denuncia, la uruguaya Ancap habría servido de fachada para que Trafigura comerciara el petróleo ecuatoriano, que obtenía a un costo menor por el acuerdo con Uruguay, a cambio Ecuador recibía los productos derivados de petróleo que le entregaba la misma intermediaria.

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