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La desgastada guerra de Ecuador contra Chevron

Bloomberg - Raúl Gallegos 23/10/2013

La larga disputa de Ecuador contra la petrolera estadounidense Chevron Corp. por contaminación de en selva tropical amazónica es una historia al estilo de David y Goliat que el presidente Rafael Correa utiliza para definir su mandato.

Correa ha trabajado muy duramente para convencer al mundo de que Chevron está intimidando al país andino con el fin de evitar el pago de una @@sentencia@@ por contaminación de 19 mil millones de dólares, impuesta por una corte ecuatoriana en el año 2011. En una carta a la revista The Economist, Juan Falconi Puig, embajador de Ecuador ante el Reino Unido, afirmó que la contaminación de aproximadamente 8.100 kilómetros cuadrados de la región Amazónica en el Ecuador ha causado “uno de los desastres ambientales más grandes de la historia”.

Recientemente, Correa llevó a un grupo de periodistas en una gira por los pozos petroleros que no han sido remediados en la región amazónica de Lago Agrio . “Esto es Chevron Texaco. Esto es lo que ellos dicen que no existe”, Correa dijo al grupo el 17 de septiembre pasado en declaraciones grabadas junto a uno de los pozos que sostiene fue contaminado por la petrolera en 1986. “Esta es la mano sucia de Chevron”, dijo al tiempo que mostraba su mano embarrada de petróleo.

El 5 de octubre el Presidente fue más explícito durante una intervención en su cadena nacional de televisión “Enlace Ciudadano": “si Chevron piensa que va a aplastar a un país pequeño con sus millones, escogió al país equivocado para hacerlo, pues aquí tenemos un país pequeño pero con gran dignidad y soberanía”, afirmó.

Esta maniobra de relaciones públicas de Correa tiene una explicación; el 15 de octubre inició el juicio civil por asociación ilícita, @@corrupción@@ y chantaje entablado por Chevron contra los abogados y asesores del juicio ecuatoriano, en particular contra Steven Donziger, abogado principal de los demandantes ecuatorianos. La compañía espera probar en la corte lo que desde hace tiempo viene denunciando públicamente: que la @@sentencia@@ por 19 mil millones de dólares a favor de diversas comunidades indígenas en el Ecuador fue obtenida de manera fraudulenta.

David Russell, un consultor ambiental quien anteriormente sirvió de testigo a los abogados de Ecuador, declaró que su cálculo original por daños, que alcanzó la suma de 6.114 millones de dólares, en gran medida se basó en suposiciones que Donziger le instruyó utilizar. “Me di cuenta de que mis cálculos sobre costos eran exageradamente incorrectos y que no tenía ningún dato científico que los respaldara”, señaló Russell en un testimonio escrito.

Además, el 15 de octubre, el Congreso de Ecuador, en el que los aliados del Presidente Correa son mayoría, votó para rechazar “los deliberados ataques de Chevron-Texaco” contra Ecuador, según reza una resolución de ese cuerpo legislativo.

Las pruebas y evidencias de contaminación en la selva tropical son innegables. El tema es si Texaco, que fue adquirida por Chevron en el 2001 y socia de la petrolera estatal ecuatoriana Petroecuador durante sus operaciones en Ecuador entre los años1964 y 1992, tomó las medidas adecuadas para limpiar su parte del daño ambiental y si continúa siendo responsable por lo que queda de éste.

Es muy difícil para muchos tomar en serio las protestas del Presidente Correa sobre contaminación ambiental. El 6 de octubre pasado el periodista ecuatoriano Emilio Palacio hizo la pregunta obvia: “¿Cómo es que, después de 30 años, nadie ha hecho nada por limpiar este desastre?”, dijo refiriéndose a los sucesivos gobiernos ecuatorianos que ejercieron el poder durante ese lapso. Sabemos que a “los gobiernos neoliberales (del Ecuador) no les preocuparon mucho los derechos ambientales; sin embargo, ya han pasado casi siete años "de la Revolución Ciudadana”, dijo al mencionar al partido político del Presidente Correa.” ¿Por qué no han hecho nada para solucionar y arreglar esta situación?” El reportaje de Palacio incluyó documentos que supuestamente demuestran que, hace muy poco, en el 2011, años después de que Texaco se fuera del Ecuador, Petroecuador continuaba derramando crudo, incluso en el pozo en el que el Presidente Correa dramáticamente introdujo su mano.

El libreto que sigue el Presidente Correa también se está desmoronando a nivel internacional. Chevron asegura que existen pruebas irrefutables que revelan que el abogado de la parte ecuatoriana utilizó firmas falsas de los demandantes, falsificó informes ambientales, e intentó sobornar a jueces ecuatorianos para conseguir una @@sentencia@@ a su favor. (Alberto Guerra, uno de los jueces que estuvo a cargo del caso en Ecuador, admitió que él y un segundo juez permitieron que los abogados de los demandantes redactaran de forma clandestina sus decisiones legales a cambio de una promesa de cobro de 500 mil dólares a futuro. Nicolás Zambrano, el segundo juez, ha negado haber sido sobornado).

El caso contra los abogados de los demandantes ecuatorianos luce tan mal, que incluso Bianca Jagger, una ambientalista reconocida y ex esposa del cantante Mick Jagger, ha sentido la necesidad de intervenir. “No estoy defendiendo al equipo legal, ni tampoco disculpo su comportamiento; sin embargo, siento la necesidad de hablar a nombre de las víctimas ecuatorianas que quizás ahora nunca podrán recibir la justicia que merecen”, escribió en un artículo divulgado en el Huffington Post el 14 de octubre pasado. Sin embargo insistió, “las comunidades ecuatorianas fueron víctimas de la explotación y actividades de una corporación multinacional, Texaco”.

Aparte del chantaje, fraude y asociación ilícita, , el caso ecuatoriano luce más bien débil por sus propios méritos. Para comenzar, cuando se dió la contaminación ambiental, Texaco operaba en Ecuador en calidad de socio minoritario de la estatal Petroecuador, de manera que es difícil argumentar que la contaminación es totalmente su responsabilidad. Además, entre 1995 y 1998, y a través de diferentes acuerdos, el gobierno ecuatoriano liberó a la petrolera de futuras demandas luego de que ésta realizara una limpieza avaluada en 40 millones de dólares. Un panel de arbitraje de La Haya citó dicha firma del gobierno cuando dictaminó el mes pasado que, en primer lugar, el juicio en Ecuador nunca se debería haber efectuado. Sin embargo, el acuerdo podría no haber absuelto a Chevron de tener que responder a demandas de terceros, como es el caso de las comunidades amazónicas, lo que precisamente Chevron enfrenta ahora.

El gobierno de Correa no está dispuesto a ceder. El Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), divulgó el 17 de octubre pasado un mensaje en Twitter en el que comunicaba que tomaría el control sobre las marcas de Chevron, incluyendo los derechos que deben pagarse a la petrolera por su utilización: “#IEPI procedió a la marginación de la orden de embargo de 50 marcas relacionadas al #CasoChevron”. Esto incluye el aceite para motor Havoline y el aceite para maquinarias Ursa Súper LA, entre otras. Chevron no posee bienes o activos en el Ecuador que el gobierno pueda embargar, por los que los demandantes contra la compañía han buscado que el juicio se imponga en Canadá, Brasil y Argentina; sin embargo esos esfuerzos hasta ahora han fracasado.

Esta batalla también tiene que ver con una postura política oportunista. El pasado agosto, Correa le dio la espalda a sus seguidores ambientalistas cuando decidió iniciar la explotación de las reservas petroleras que se encuentran en el Parque Nacional Yasuní, una región única de la selva amazónica, el mismo ecosistema que alguna vez prometió proteger si los países desarrollados pagaban a su país 3.600 millones de dólares con el fin de no iniciar la extracción de petróleo en esa localidad. Cuando anunció su cambio de opinión el pasado 15 de agosto dijo a los ecuatorianos: “El mundo nos ha fallado”. Y días más tarde prometió que: no “sacrificaré a mi pueblo para resolver la falta de responsabilidad de los verdaderos contaminadores”.

Las jugadas del Presidente ecuatoriano no son una sorpresa para nadie. Correa forma parte de la extrema izquierda de América Latina que considera el ataque a los Estados Unidos como un deporte político. El Presidente Correa dio asilo a Julián Assange, fundador de WikiLeaks, para pulir su imagen como un adalid de la libertad de expresión, a pesar de que el mandatario ha firmado y puesto en acción una ley que precisamente limita este derecho. A principios de este mes, Correa acusó al Presidente de estadounidense Barack Obama de utilizar una retórica al estilo nazi por mencionar en un discurso lo excepcional de los Estados Unidos. Mientras tanto, Correa se ha respaldado en préstamos chinos y en gastos basados en la explotación petrolera, para convertirse en uno de los líderes con más aceptación popular en la región. (El mandatario tiene un 80 por ciento de aprobación en su país).

Los ecuatorianos puede ser que estén divididos entre la opción de extraer más petróleo o preservar el Yasuní. Sin embargo, deberían estar más preocupados por cómo preservar su democracia bajo el liderazgo de Correa.

Esta es una traducción no oficial del artículo publicado por Bloomberg. Lea el original aquí.

(Raúl Gallegos es el corresponsal para América Latina del blog World View. Sígalo enTwitter.)
 

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