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Una cabeza, al centro de las revelaciones

Las piezas de la corrupción empiezan a confluir. Odebrecht, Caminosca y Petroecuador apuntan al mismo protagonista.

Expreso 07/08/2017

El vicepresidente sin funciones Jorge Glas compartió en redes sociales un vídeo, que rápidamente se hizo viral desde ayer por la mañana, registrando su llegada a Guayaquil tras siete horas viajando por carretera. Grabado a las dos de la madrugada, aseguraba estar al tanto de que material adicional en su contra vería la luz en las próximas horas. Foto: Expreso

El vicepresidente sin funciones Jorge Glas compartió en redes sociales un vídeo, que rápidamente se hizo viral desde ayer por la mañana, registrando su llegada a Guayaquil tras siete horas viajando por carretera. Grabado a las dos de la madrugada, aseguraba estar al tanto de que material adicional en su contra vería la luz en las próximas horas. Foto: Expreso

En su agonía política no habrá cuidados paliativos. El vicepresidente sin funciones Jorge Glas ha visto, en la última semana, cómo las piezas procesales se alinean en dirección a dar el último empujón que requiere su tambaleante representación institucional.

El audio del excontralor Carlos Pólit, como la primera pieza de delación revelada por la prensa brasileña, inauguraba las referencias explícitas a su nombre y aceleró su caída libre hacia la fulminación política suscrita vía decreto por el presidente Lenín Moreno.

Las frenéticas revelaciones que lo sucedieron afinaron rápidamente la puntería. Ayer, poco después de que Glas hiciera público su arribo a Guayaquil en carro oficial (reclamando por la prohibición de utilizar avión oficial), EXPRESOadelantaba en la web la grabación de otro audio, hasta ahora bajo sigilo, que entregó el delator de Odebrecht José Conceicao Santos y en el que se registra una conversación con Ricardo Rivera, el tío del vicepresidente.

“Quiero que me ayudes, necesito plata para la campaña de Vidrio”, pide Rivera. Pequeño silencio. Esta vez no añade iniciales. No hace falta aclaración. “Solo por ti, solo por ti”, replica el delator brasileño. “Dijiste que tenías a los chinos aquí”, le cuestiona.

“Los chinos hijueputas se abrieron”, @@sentencia@@ Rivera, quien fue acusado en 2015 de haber viajado a China en representación de la Vicepresidencia de la República para iniciar negociaciones no oficiales. El hecho fue siempre negado, hasta este año, por Jorge Glas.

Y como los chinos salieron, los brasileños entran. “De ocho a nueve millones”, exige Rivera en la conversación de menos de cinco minutos de duración. La promesa de pago es expresa. “Nueve”, confirma Santos.

La pieza fiscal concede un giro superlativo a la trama, por primera vez en voz del único procesado que mantiene su constitucional derecho al silencio. El salto de Rivera a Glas, hasta ahora en suspenso, resulta por primera vez incontenible. Es otro elemento agregado a los expedientes que dan cuenta de una trama de corrupción intrincada en las instituciones.

Cinco contratos adjudicados a Odebrecht, por 1.368 millones de dólares, están bajo la investigación de la Fiscalía. Todos forman parte de la cartera de Sectores Estratégicos que, hasta el reestreno del Gobierno verde flex el pasado 24 de mayo, eran responsabilidad de quien ocupase la Vicepresidencia.

Los mismos proyectos son los que citaba (poco antes de conocerse la transcripción de lo conversado entre Rivera y el delator) la adelantada prensa brasileña al dar a conocer otra grabación que apuntaba directamente a la cabeza institucional.

Otra vez el delator brasileño es la fuente que, según el diario O’Globo, confirma que Jorge Glas (esta vez citado con todas las letras de su nombre por el ejecutivo de Odebrecht) recibió al menos 14,1 millones de dólares en propinas entre 2012 y 2016 y, como con el contralor y con Rivera, también grabó conversaciones que le sirvieran de respaldo de esas “negociaciones” que, de acuerdo con la confesión recogida por la prensa, en ocasiones hacía directamente con Glas y a veces con un intermediario.

Esas revelaciones, no obstante, aún no trascienden de la instrucción fiscal en Ecuador, que ya acumula casi un centenar de cuerpos, en torno a 10.000 páginas.

Lo que sí contiene el expediente de Odebrecht es el caso Caminosca, que EXPRESO hizo público en febrero. La trama de corrupción incluía un esquema de sobornos bajo seudónimos, donde destaca uno que hoy toma valor: Vidrio vp, con el que el propio vicepresidente se sintió identificado en su momento.

El caso Caminosca, que significaba un perfeccionamiento del círculo de la corrupción, dejaba en entredicho el mecanismo de transparencia ideado por el anterior Gobierno, bajo la evidencia no rebatida de pagos a una empresa dedicada a fiscalizar obras públicas, entre esas las minas de San Francisco (que construyó Odebrecht) y otras tres, siempre bajo los codiciados sectores estratégicos a cargo de la Vicepresidencia de la República.

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