Aventuras en la isla Mariana Miller

18/09/2017 El Universo - Alfredo Cárdenas

Foto: El Universo

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En una choza rodeada de vegetación nativa se filtra el sigiloso rumor del río, se percibe un silbido melodioso y un canto grave de un hombre semidesnudo de 58 años. Luce una especie de minifalda tejida con semillas con cinturón de cabuya, una corona de plumas, un largo collar adornado con pepas y un colgante de pico de tucán.

Su piel tiene manchas como un leopardo. Enrique Aguinda hace rituales de chamanismo desde hace 25 años. Su mano derecha tiene un atado de ‘suruk’, hoja del demonio en español, y flamea sobre la cabeza de Stalin Andrade, turista que llegó desde Quito, para anular las malas energías, mientras chupa de un cigarrillo y sopla sobre su paciente. Después de unos 15 minutos, su canto en quichua se detiene y pone sus manos sobre los costados de la cabeza de Stalin, su boca en la coronilla y absorbe como intentando chupar algo, después de unos segundos intenta escupir con dificultad como si tuviera un gargajo maligno en su garganta. Al final se ve cansado, sin embargo, hizo lo mismo con los seis turistas que asistieron a la choza.

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