Medio Ambiente

Circuitos de etnoturismo dentro del humedal amazónico

04/09/2018 El Comercio - Edwing Encalada

Los recorridos fluviales por el Cuyabeno son las experiencias más buscadas por los extranjeros

Foto: El Comercio

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Hace nueve días, el complejo Lagartococha – Cuyabeno – Yasuní en la Amazonía ecuatoriana, cumplió un año de haber sido incluido en la lista de Humedales de Importancia Internacional por parte de la Convención Ramsar. Este complejo es considerado como uno de los más grandes del país, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

El humedal también es un corredor que sirve de conectividad entre las cuencas de los ríos Aguarico, Lagartococha, Napo y Yasuní, además de centenares de ríos, riachuelos, pantanos y lagunas ubicadas en las provincias de Sucumbíos y Orellana al nororiente del país.

Cerca de este complejo fluvial se desarrollan circuitos de etnoturismo para aprovechar su biodiversidad. Es el hogar de más de 200 especies de anfibios y reptiles, 600 especies de aves y 167 especies de mamíferos, además de 1 500 especies de plantas vasculares, es decir, el 9% del total nacional.

Uno de los proyectos turísticos de mayor renombre en el mundo se desarrolla allí y lo administra la comunidad kichwa Añangu. Se trata de Napo Wildlife Center, un ‘lodge’ que fue ubicado en el Salón de la Fama de TripAdvisor por las sobresalientes calificaciones de los usuarios de ese portal.

De hecho, los Añangu se jactan de que en una hectárea del Yasuní se puede hallar más especies de plantas y árboles que en todo el continente europeo y norteamericano juntos. “Hemos visto recuperarse a nutrias en nuestro territorio y repoblar las zonas aledañas. Por eso queremos una Amazonía libre de la caza”, comentó Jiovanny Rivadeneira, líder de la comunidad de Añangu.

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