Cómo una comunidad indígena de la amazonía ecuatoriana trabaja por conservar su patrimonio oral e inmaterial

13/02/2018 Travindy - Cristina Vilà

Foto: Travindy

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“Aún si desaparecemos, queremos dejar nuestro conocimiento al mundo.” Esta es la carta de presentación de la asociación Naku, formada por miembros de comunidades Saparas en Ecuador. Debajo de esta sentencia tan categórica se esconde una realidad que los Saparas luchan por superar. Tal y como se definen ellos mismos, son una nacionalidad indígena de la amazonia ecuatoriana y peruana reconocida por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad cuya lengua está en peligro de extinción.

Viendo que su cultura podría llegar a desaparecer debido a varios factores como el decrecimiento de su población (actualmente en Ecuador existen unos 300 Saparas), los impactos que la explotación petrolera tiene sobre su comunidad o la llegada de carreteras, los jóvenes decidieron ponerse manos a la obra para conservar sus tradiciones.

Y así crearon la asociación Naku con la que, entre otras medidas, han desarrollado un proyecto de turismo rural comunitario que toma la forma del Centro de Sanación Naku, para así enseñar a los visitantes “sus conocimientos ancestrales, costumbres, historias, alimentos y vivencias que sólo pueden ser explicadas en su real magnitud en medio del bosque.” El proyecto está liderado por Manari Ushigua, quien es el guía espiritual y shaman de la comunidad, y el centro se encuentra en el territorio Sapara, más concretamente en la comunidad de Llanchamacocha (provincia de Pastaza). Para llegar a la comunidad se debe tomar una avioneta desde el aeropuerto de Shell, ubicado a unas cuatro horas de la ciudad de Quito, y el vuelo tiene un duración de 30 minutos.

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