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Cuando se bajan del cuadrilátero, los boxeadores tienen otros trabajos

07/09/2018 El Comercio - Álex Puruncajas

Nacido en Orellana, ahora de 21 años, le ‘picaba’ volver al ring. Ahí empezó su camino en el profesionalismo.

Foto: El Comercio

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Los púgiles del país esperan hasta cuatro meses por una pelea. John Wampash hará una cartelera. Roger Guerrero y Jhosep Vizcaíno se alistan para combates. Aquí sus historias. 

‘Dinamita’ pelea y da clases particulares Antes de cumplir 18 años, Roger Guerrero abandonó el boxeo amateur y se fue a sembrar yuca, plátanos y a criar gallinas y chanchos en la finca de su madre, en el Oriente. Se fastidió del lío por las dobles federaciones del deporte, hace cuatro años, que le dejaron sin recibir ingresos por su calidad de seleccionado.

Volvió a ver el Facebook a los 20 días. Había un mensaje de un empresario que le invitaba a Quito. Al nacido en Orellana, ahora de 21 años, le ‘picaba’ volver al ring. Ahí empezó su camino en el profesionalismo.

La desaparecida empresa Ring Side cubrió sus gastos por un año. Luego volvió a la incertidumbre. Quería pelear y tener recursos. Entonces, se convirtió en instructor de boxeo. Hace tres años da clases particulares.

“De las peleas no se vive acá”, dice ‘Dinamita’, quien tiene el tatuaje de un dragón en el brazo izquierdo y es locuaz para hablar. Guerrero y otros tres amigos dan clases particulares a unas 30 personas. Por ocho clases al mes cobra USD 80.

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