Petróleo y Minas

La guardia cofán revela nuevas concesiones mineras en áreas protegidas en Sucumbíos

11/07/2018 Plan V - Susana Morán

Al menos 13 concesiones en zonas protegidas de ese sector se otorgaron días antes y después de la consulta popular del pasado 4 de febrero.

Foto: Plan V

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Los cofanes tienen un grupo de 13 guardias que vigilan su territorio con drones, GPS y cámaras. Así detectaron desde enero pasado la presencia de maquinaria pesada en actividades mineras en el río Aguarico, Sucumbíos. Al menos 13 concesiones en zonas protegidas de ese sector se otorgaron días antes y después de la consulta popular del pasado 4 de febrero. En ese plebiscito, el sí ganó en la pregunta sobre prohibir la minería.

Está en Quito, pero sigue vestida como guardiana. Alexandra Narváez, de 28 años, es cofán y es la única mujer de los 13 vigilantes de su comunidad Ai Cofán de Sinangoe, ubicada principalmente sobre los ríos Aguarico y San Miguel en Sucumbíos. Su traje es color verde para confundirse con la selva y de tela ligera para evadir el calor. Sus brazos se ven fuertes. Con ellos carga su larga lanza para las vigilias. Se siente orgullosa de ser parte del equipo que tiene a cargo la tarea más importante de su comunidad: cuidar su territorio de los invasores.

¿Quiénes son esos invasores? Los cazadores, los pescadores y, por supuesto, los mineros. Alexandra decidió convertirse hace un año en guardiana por rabia. Ver extraños que ingresaban a sus tierras sin autorización de los cofanes la motivó a encarar el problema. La labor de los guardias cofán consiste en recibir a los visitantes, pero sobre todo observar y registrar el ingreso de los invasores y sus actividades.

Son los monitores de la selva y han sumado la tecnología a su tarea. Tienen GPS, drones y cámaras. La fundación Alianza Ceibo les ha dado los dispositivos y la asesoría jurídica. Con ellos salen a sus rondas y ya han detectado a 70 personas en un año. Los han visto cazar guantas, poner veneno en los ríos para lavar oro y trampas en el bosque, lo que es un riesgo para los hombres cofán que van de cacería. Cada especie, cada piedra es sagrada, dice Alexandra.

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