Las despojadas de la Correa del Cobre

17/02/2017 El País - Jaime Giménez

Mujeres indígenas shuar denuncian el desplazamiento forzado que han sufrido en sus comunidades por los megaproyectos mineros que proliferan en la Amazonía sur de Ecuador

Foto: El País

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Se adentraron en la selva en medio de la noche. Huyendo de los sobrevuelos de los aviones militares y de las ráfagas de ametralladora, cientos de rostros sin nombre se sumergieron en la espesura amazónica en busca de cobijo. Madres con bebés a la espalda arrastrando a sus hijos por el barro. Mujeres embarazadas temiendo dar a luz en medio de la fuga. Hombres huidos de la justicia jurando volver para vengarse. Dejando atrás todas sus posesiones materiales, cientos de indígenas shuar se internaron en las montañas selváticas de la Cordillera del Cóndor el día 18 de diciembre de 2016. Fue la noche más larga de sus vidas. Nunca volverían a pisar su querida comunidad de Tsuntsuim.

Cuatro días antes, el cabo de la policía José Luis Mejía había muerto por herida de bala en un enfrentamiento en el campamento minero La Esperanza, base de operaciones del megaproyecto cuprífero San Carlos Panantza, en plena Correa del Cobre. Los shuar trataban de retomar la plaza sitiada, que hasta unas semanas antes albergaba a la comunidad de Nankints. Como consecuencia, el gobierno ecuatoriano decretó el estado de excepción en toda la provincia de Morona Santiago, dando inicio a una masiva incursión militar que propiciaría el desalojo de Tsuntsuim.

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