Otra más de Correa y Glas: Contraloría detecta irregularidades de entrega del Campo Auca

23/10/2017 Focus Ecuador - Fernando Villavicencio

El contrato y sus anexos fueron un secreto guardado bajo llave hasta marzo de 2016, cuando el portal Focus publicó un especial con los detalles del millonario acuerdo.

Foto: Focus Ecuador

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El 14 de diciembre de 2015, el régimen de Rafael Correa delgado firmó uno de los más polémicos contratos petroleros: la entrega del campo Auca a Schlumberger. El contrato y sus anexos fueron un secreto guardado bajo llave hasta marzo de 2016, cuando el portal Focus publicó un especial con los detalles del millonario acuerdo. Seguidamente, el autor de la investigación solicitó a la contraloría la realización de un examen especial. El organismo de control, emitió un informe, el cual hasta hoy no ha sido difundido. En el documento se incluyen serias observaciones al proceso precontractual, contractual y a la ejecución del mismo. Aquí le contamos, en exclusiva, este nuevo capítulo.

Con las cifras económicas en rojo y llevado por una extraña desesperación de pagar los bonos global 2015 –cuyo plazo vencía el 15 de diciembre de ese año- el entonces presidente Rafael Correa Delgado, impulsó una de las mayores aventuras contractuales de su gobierno: la entrega a la transnacional Schlumberger (Shaya), del campo petrolero Auca (bloque 61) -considerado desde hace 50 años una de las “joyas de la corona“- a cambio del desembolso de USD 1000 millones, en calidad de “derecho intangible“, una novedosa figura con la que, se maquillaba una atípica operación de endeudamiento público. La importante suma ingresó al Ministerio de Finanzas luego de registrarse en los libros de la empresa pública Petroamazonas, como una de sus cuentas por pagar.

A esa fecha, el mismo Correa reconocía el liderazgo y la eficiencia de los funcionarios encargados de la operación: “La negociación fue muy exitosa. Felicitaciones al vicepresidente Jorge Glas y su equipo“, expresó.

Efectivamente, un día antes (14 de diciembre de 2015), bajo la dirección de Jorge Glas Espinel (actualmente preso por asociación ilícita en el escándalo Odebrecht), a puerta cerrada, se rubricó el contrato de servicios específicos, con una supuesta inversión de USD$4.900 millones, cifra en la cual se incluía el anticipo de $1000 millones.

La urgencia de sellar el negocio fue corroborada por el entonces ministro de Hidrocarburos y presidente del Directorio de Petroamazonas, Carlos Pareja Yannuzzelli, actualmente también recluido en prisión por corrupción: “Jorge Glas nos decía todos los días que entregáramos como sea Auca y Sacha porque no había dinero en la caja fiscal“, reveló Pareja, en febrero de 2017. Pese a las críticas del exministro, fue él quien autorizó y defendió la firma del contrato con Schlumberger.

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