Pueblo indígena guarda espíritu conservador

01/03/2017 El Diario

Foto: El Diario

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A orillas del río Rotuno las familias Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, están lista para iniciar el ritual de pesca colectiva junto al resto de su comunidad. Cuando el sol aparece en el horizonte, los hombres suben a las canoas y remontan el río para soltar el barbasco, cuya sustancia blanquecina convierte el agua en leche y adormece a los animales. Mientras, las mujeres aguardan río abajo y machete en mano, dispuestas a llenar de peces las cestas que cuelgan de sus cabezas. 

La pesca, como llaman en esta comunidad de la suroriental provincia de Pastaza a este ancestral método de captura colectiva para la subsistencia, tiene lugar una vez cada seis meses, aproximadamente. 

Una parte de la población amazónica se reúne en las épocas de vacaciones para llevar a cabo la pesca colectiva de subsistencia.

Conservación. Para garantizar la reproducción de los peces, está prohibido realizar la pesca más a menudo. 

Como tantos otros pueblos indígenas, los kichwas de Sarayaku han creado normas encaminadas a conservar su medio ambiente y garantizar la sostenibilidad y supervivencia del hábitat amazónico, que según ellos también es morada de espíritus. 

“Dentro del bosque existen seres supremos, pequeños y grandes, visibles e invisibles, móviles e inmóviles, que están vivos. Los humanos somos una parte de ellos”, explica Tupak Viteri, uno de los siete kurakas o autoridades tradicionales de Sarayaku. 

Viteri afirma que allí existen espíritus, animales, árboles, que tienen energías y a los que estamos conectados a través de los sueños. 

“Ellos conforman la selva viviente”, expresa el comunero amazónico. 

Proyecto. La comunidad ha puesto en marcha diversos proyectos dirigidos a resguardar las plantas medicinales, promover las prácticas de salud tradicional y avanzar en la educación intercultural. Además, en Sarayaku están levantando una Frontera de Vida: un camino de flores formado por varios tipos de coloridos árboles plantados a lo largo de los límites del territorio comunitario.

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