Ecuador Internacional

Rafael Correa y su eterna obsesión por el monopolio de la información

PanAm Post - María Aguilar 11/09/2015

Foto: PanAm Post

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Para evitar que la otra cara del “milagro ecuatoriano” sea divulgada, el presidente de Ecuador ha secuestrado la información, amordazando a los medios y redes sociales.

En la reciente tragedia de Tianjin, el Gobierno chino tuvo más temor a la prensa que a las explosiones. Por ello, desplegó todo su aparato, tanto de propaganda como de censura, para disfrazar la realidad de los hechos ante los ojos de la opinión pública, en nombre de la “estabilidad”.

Así también, el presidente Rafael Correa, ante las erupciones del volcán Cotopaxi, decretó Estado de Excepción, estableciendo formalmente la censura previa, tanto a la prensa independiente como a las redes sociales, bajo el pretexto de evitar la difusión de “rumores y garantizar la seguridad”. Así, monopolizó el derecho a la información de la ciudadanía, que solo podrá tener noticias sobre la situación del volcán a través de boletines emitidos por el Ministerio Coordinador de Seguridad.

Sin embargo, esta censura no pudo abarcar a los diarios internacionales, quienes una vez más develaron cuál es el teatro de la dictadura de Correa, y su coreografía tras bastidores.

El diario francés Le Monde publicó el 18 de agosto un artículo de Sylvie Brunel en el cual califica de “catástrofe útil” a la erupción del volcán Cotopaxi, pues la @@declaración@@ del Estado de Excepción por parte del presidente Correa suspende los derechos constitucionales y la libertad de prensa, “en nombre de la seguridad del Estado”, justo en el momento en que varios sectores de la sociedad civil realizaban una ola de protestas contra su Gobierno.

No obstante, en otro artículo de Le Monde publicado el 19 de agosto titulado “La arbitrariedad debe dejar de reinar en Ecuador”, Didier Fassin hace referencia a la brutal detención durante estas protestas a los líderes Salvador Quishpe, prefecto de la provincia de Zamora; y Carlos Pérez Guartambel, presidente de la organización Ecuarunari, así como la detención arbitraria y revocación de la visa sin justificación legal a Manuela Picq, periodista franco–brasileña y profesora de relaciones internacionales en la Universidad San Francisco de Quito.

Paralelamente, el diario inglés The Guardian reportó sobre la brutal represión que se llevó a cabo en Quito durante las protestas, en tanto que el presidente Correa cantaba a pocas cuadras. Además, dio a conocer el violento operativo policial en Saraguro, provincia de Loja, que dejó varios heridos y personas arrestadas sin que hubieran cometido delito alguno. Irónicamente, un Gobierno cuyo slogan es “Ecuador ama la vida”, no respetó a los ancianos y niños, ni tampoco a las mujeres que fueron arrastradas y despojadas de sus ropas tradicionales.

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