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El juicio a Romo se evapora

La ministra de Gobierno desvaneció las acusaciones en su contra. Dos de los tres interpelantes ni siquiera fueron. La tercera no tuvo réplica.

Expreso 03/12/2019

Foto: Expreso

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Naufraga el juicio político contra María Paula Romo. El 2 de diciembre, ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea, la ministra de Gobierno desvaneció, con harta fortuna, las acusaciones en su contra. Dos de los tres interpelantes ni siquiera asistieron: Roberto Gómez, de CREO, ni apareció por allí; la independiente Lourdes Cuesta, para sorpresa de todos, se fue en cuanto llegó su antagonista; y a la única que estuvo presente, la correísta Amapola Naranjo, no le quedaron argumentos para contraatacar.

Romo llegó bien acompañada: a la cúpula en pleno de la Policía, que habitualmente asiste con ella a sus presentaciones en la Asamblea, se sumó ayer, en gesto de respaldo que no pasó inadvertido para nadie, el ministro de Defensa Oswaldo Jarrín.

Previamente compareció el exministro del Interior y hoy legislador filocorreísta José Serrano, supuestamente para presentar pruebas de descargo, es decir, por pedido de la acusada, aunque no aportó gran cosa en su provecho. Al contrario, se entretuvo en un no solicitado informe de labores de su ministerio (que no venía a cuento) e hizo un flaco servicio a Romo durante el interrogatorio al que le sometió Lourdes Cuesta. Interesada ella en sustentar la acusación de mal uso de bienes públicos, por haberse servido la ministra de un helicóptero policial para trasladarse con su pareja a un lugar de descanso, preguntó a Serrano si alguna vez hizo él algo parecido: “Jamás”, respondió el asambleísta. Sin embargo, soltó un dato del que se sirvió la ministra: las medidas de seguridad que se aplican a un funcionario las determina un “informe de riesgo” de la Policía y, en el caso de un ministro de Gobierno, cubren los 365 días del año y las 24 horas del día.

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