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Testigo clave de Chevron declara en caso de asociación ilícita, fraude y chantaje

Wall Street Journal - Jennifer Smith 23/10/2013

Un ex juez ecuatoriano declaró el miércoles haber recibido 1.000 dólares al mes para redactar clandestinamente las decisiones de la corte y “acelerar” los procedimientos en un juicio por contaminación ambiental contra Chevron Corp. que se ventiló en Ecuador y culminó con una @@sentencia@@ por 19 mil millones de dólares contra el gigante petrolero.

El ex juez Alberto Guerra es uno de los testigos clave en la demanda por fraude, chantaje y asociación ilícita, que entabló Chevron contra Steven Donziger, un abogado de Nueva York que representó al grupo de campesinos ecuatorianos que demandaron a Chevron en el año 2003 por la contaminación ocasionada por las actividades de extracción petrolera en la zona de Lago Agrio, en la cuenca del Amazonas.

Chevron, que  ha negado su responsabilidad en el caso, acusa al señor Donziger y otros, de fabricar pruebas, sobornar a funcionarios de la corte y escribir clandestinamente partes de la @@sentencia@@ final del juicio, acusaciones que el señor Donziger y dos demandados ecuatorianos en el caso niegan rotundamente.

El señor Guerra, quien presidió el caso de Chevron al inicio, fue destituido como juez de la provincia de Lago Agrio en el año 2008. Declarando por medio de un traductor, el señor Guerra sostuvo el miércoles en una audiencia de la corte y ante el Juez de Distrito, Lewis A. Kaplan, que poco después de su destitución, comenzó a escribir decisiones de la corte como redactor clandestino, para su sucesor, el juez Nicolás Zambrano.

El señor Guerra dijo que en el año 2009 el juez Zambrano le pidió contactar a Chevron para ofrecerle inclinar el caso a su favor, oferta que Chevron afirma haber rechazado, y luego hacer una propuesta similar a Pablo Fajardo, un  abogado ecuatoriano que trabajó con Donziger en la representación de los demandantes en el caso ventilado en el Ecuador.

Los dos hombres se reunieron en una esquina de las calles de Quito una noche después de hacer tal oferta, declaró el señor Guerra y acordaron que se le pagaría 1.000 dólares al mes para redactar de manera clandestina, las decisiones de la corte que buscaban acelerar el caso y limitar las opciones legales de Chevron en los procedimientos.

Al ser preguntado si sabía que tal acuerdo violaba las leyes ecuatorianas, el señor Guerra contestó, “Me duele decirlo, pero sí, lo sabía”.

Poco después Guerra agregó, que asistió a una reunión con el señor Fajardo y con el señor Donziger en la parte trasera de un restaurante de Quito llamado Honey Honey, en la que el señor  Donziger y Luis Yanza, otro miembro del equipo del abogado neoyorquino, fueron informados del acuerdo.

En la corte, el señor  Guerra identificó al señor Donziger, quien continuó impasible  masticando chicle, y dijo: “Él me agradeció por el trabajo que iba a realizar”.

Un portavoz de los demandados dijo que el señor Guerra no tenía credibilidad alguna y citó su “admisión de mentiras, pedidos de soborno, testimonios contradictorios… y de las escandalosas compensaciones monetarias y no monetarias que le ha dado Chevron por su cooperación y testimonio favorable”.

Esta es una traducción no oficial de un artículo publicado por The Wall Street Jounal. Para ver el artículo original haga clic aquí.

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