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Texaco Ecuador

Petroecuador mantiene un irresponsable récord ambiental en 26 años

Jucio Crudo 30/06/2016

Imagenes de derrames de Petroecuador

Imagenes de derrames de Petroecuador


Petroecuador (Petroamazonas) cumple hoy 26 años de operaciones en la antigua área de concesión CEPE-Texaco en la región amazónica ecuatoriana. Solo entre 1995 y 2011 se registraron al menos 1.983 derrames de petróleo representados en más de 125.000 barriles.

El irresponsable desempeño operacional de la empresa estatal ha sido acompañado por un silencio cómplice del Gobierno de Ecuador y de los abogados detrás del fraude judicial contra Chevron Corporation.

El 30 de junio de 1990, Petroecuador se convirtió en el único operador de la antigua área de concesión en Sucumbíos y Orellana. Previamente, en los años 70 y 80, la empresa estatal había sido el socio mayoritario del Consorcio con Texaco Petroleum Company.

Cuando se terminó el Consorcio, Texaco Petroleum remedió los impactos que le correspondía en los años 90, y fue liberado por el Gobierno ecuatoriano de toda futura responsabilidad en la zona. Por su parte, la estatal quedó con la responsabilidad de remediar los pasivos ambientales restantes de las antiguas operaciones del exconsorcio, obligación que no termina de cumplir hasta el día de hoy. Un ejemplo de su inconclusa labor es la piscina de Aguarico-4, que pese a estar en la lista del programa de remediación del Estado, PEPDA, aún no ha sido remediada. Curiosamente, el Gobierno ha gastado cientos de miles de dólares en llevar a artistas, políticos y activistas a este pozo como parte de su fraudulenta campaña contra Chevron.

Petroecuador no solo es responsable de la remediación inconclusa, sino de los impactos que vinieron después de 1990. Estos incluyen repetidos derrames y siniestros, incluyendo un enorme derrame en el 1992 en Sacha que llegó hasta Perú y otro en el 2006 en la Reserva Nacional de Cuyabeno y más recientemente la ruptura del oleoducto SOTE en el 2013 que, según la prensa ecuatoriana, derramó casi 12.000 barriles de petróleo en esteros y afluentes de los ríos Coca y Napo. En aquella ocasión, El Coca se quedó sin agua varios días.

En julio del 2014, 2.000 barriles se derramaron tras la ruptura del oleoducto secundario Sucumbíos-Lago Agrio. El crudo llegó a los ríos Parahuaico y Aguarico. Según reportó el diario El Comercio, 10 comunidades se quedaron sin agua en la zona.

En octubre del 2015, el canal Teleamazonas reportó un derrame en Dayuma, provincia de Orellana, que afectó a varias fincas. En noviembre del mismo año, el mismo canal, informó sobre un derrame en San Carlos, Joya de los Sachas. Los medios independientes siguen informando sobre derrames de la estatal ecuatoriana, pese a que cada día hay menos información del Gobierno sobre el tema. 

Petroecuador registró al menos 1.983 derrames de petróleo en la región amazónica entre 1995 y 2011, lo cual equivale a un derrame cada tres días a lo largo de 17 años. En este período, la estatal petrolera derramó más de 125.000 barriles de petróleo.

En estos últimos 26 años, Petroecuador ha expandido sus operaciones en la región amazónica en casi 200%, perforando cientos de pozos adicionales, cavando más de mil piscinas para residuos y vertiendo al ambiente más de 16,6 mil millones de galones de agua de formación.

Las prácticas operacionales irresponsables de Petroecuador han sido acompañados por un silencio cómplice de abogados corruptos y ONGs inescrupulosas, que apoyados por el Gobierno, insisten en culpar fraudulentamente a Chevron por las obligaciones ambientales de Petroecuador. Por falta de pruebas técnicas o argumentos legales válidos, estos abogados, activistas y autoridades se han valido de fraude, soborno y chantaje para avanzar una sentencia ilegítima contra Chevron, empresa que nunca ha operado en Ecuador.

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