Caso Lago Agrio

El corrupto juicio ecuatoriano contra Chevron.

En 2003, 48 indígenas y colonos de la Amazonía, representados por el exabogado estadounidense Steven Donziger y su colega ecuatoriano Pablo Fajardo, demandaron a Chevron en la Corte de Lago Agrio, Ecuador, por supuestos daños ambientales producto de las antiguas operaciones de Texaco.

El juicio resultó ser un fraude.

Sentencia ilegítima

Videos, documentos, e-mails y testimonios prueban que los abogados de los demandantes, apoyados en el gobierno de Correa, recurrieron al engaño, fraude y sobornos para lograr una sentencia contra Chevron.

Los autores del fraude

Cortes de EE.UU. determinaron que la sentencia contra Chevron en Ecuador fue obtenida por medios corruptos. ¿Quiénes orquestaron el mayor fraude judicial del siglo?

Steven Donziger

Ex abogado estadounidense

Fue el creador del plan para extorsionar a Chevron. En 2014, la Corte Federal de Nueva York lo condenó por obstruir la justicia, sobornar a autoridades judiciales, lavar dinero y realizar fraude electrónico. Como resultado, perdió su licencia de abogado.

Irrefutables pruebas muestran su conducta ilegal:

  • Manipuló a indígenas para difundir sus mentiras. Ver Prueba
  • Sobornó al perito Cabrera con miles de dólares. Ver Prueba
  • Pidió a su equipo “crear” los hechos ante la falta de evidencias. Ver Prueba
  • Conspiró para presionar al juez y a la Corte Prueba 1 Prueba 1
  • Montó una campaña mediática contra Chevron, con la ayuda del presidente Correa Ver Prueba

Pablo Fajardo

Abogado ecuatoriano

Fue el principal colaborador de Steven Donziger en el fraude contra Chevron. Ha sido vinculado a sonados casos de corrupción ligados al gobierno de Rafael Correa.

Hay evidencias de su accionar corrupto en el caso Lago Agrio:

  • Preparó junto con Donziger la estrategia para presionar al juez Ver Prueba
  • Confabuló con altos funcionarios del gobierno de Correa para tratar de influir en el caso contra Chevron Ver Prueba
  • Admitió su influencia en la redacción del informe del perito Cabrera Ver Prueba

Decenas de miles de dólares en sobornos.

Los abogados demandantes sobornaron al perito judicial Cabrera y al juez Zambrano.

Finalmente, el equipo de los DLA redactó la Sentencia de Lago Agrio y prometió US$500.000 al juez ecuatoriano para que fallara a favor de ellos y firmara la sentencia redactada por ellos.

El "documental" para promover el fraude.

El supuesto documental Crude no es tal: es llanamente una ficción creada por los abogados demandantes como parte de su plan para extorsionar a Chevron.

Los abogados de los demandantes contrataron a un cineasta para hacer su película de ellos. La financiaron y controlaron su producción y edición para continuar con su plan de extorsión contra Chevron Corporation. Pero no contaron con que el tiro les iba a salir por la culata y el fraude sería descubierto.

La campaña de desprestigio montada por Correa.

El gobierno de Rafael Correa interfirió en el proceso judicial para obtener una sentencia contra Chevron.

Correa contrató a una agencia de relaciones públicas en Estados Unidos, MCSquared, para desarrollar su campaña “La mano sucia de Chevron” y posicionarse internacionalmente. Según correos electrónicos filtrados, el gobierno de Correa pagó por lo menos USD 6,4 millones a la agencia. El trato incluía pagar a reconocidas figuras para que viajaran a Ecuador y culparan públicamente a Chevron en el juicio contra la empresa. Hay videos y correos electrónicos que revelan reuniones de los abogados de los demandantes con funcionarios del gobierno de Correa para coordinar acciones, entre ellos el Secretario Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera.

Los inventos para desacreditar Chevron.

Como parte de la campaña para desprestigiar y presionar a Chevron, los abogados de los demandantes y grupos activistas mintieron descaradamente sobre los problemas de salud de la región, un falso genocidio indígena, los trabajos de remediación de Texaco, falsos casos de cáncer, y más. Conozca acá los mitos y la verdad.

VERDAD: Los abogados detrás del fraude afirmaron falsamente que algunos grupos indígenas se extinguieron por completo durante las operaciones de Texaco. La realidad es que estudios antropológicos señalan que ya para los años 50, estos grupos casi habían desaparecido debido a otros factores incluyendo la guerra con otros grupos indígenas del área. Es más, uno de los grupos indígenas que los abogados demandantes mencionan, los Sansahuaris, jamás existieron. El mito cobró vida propia en 2003, cuando Fajardo y sus socios se inventaron el nombre para luego culpar a Chevron. En cuanto a los Cofán, la población se ha triplicado pasando de unos 300 habitantes en 1960 a 1.044.
VERDAD: No hay ninguna evidencia que vincule tasas mayores de cáncer a las operaciones de Texaco. Datos oficiales demuestran que las tasas de mortalidad por cáncer en la región amazónica ecuatoriana no son superiores al promedio nacional. Incluso los estudios que los propios demandantes encargaron concluyen que no existe una relación causal entre los casos de cáncer y la exposición al petróleo.
VERDAD: Decir que el agua de producción de Texaco es tóxica es falso. Los abogados demandantes alegaron que el agua de producción de Texaco contiene sustancias químicas tóxicas y peligrosas y que TexPet descargó ilegalmente más de 18 mil millones de galones de desechos tóxicos en la selva tropical. Esto es una falacia. El agua de producción no se considera “desecho tóxico” en ninguna parte del mundo. En cumplimiento de las normas usuales en la industria, TexPet separaba el crudo y trataba las aguas de producción antes de descargarlas de manera segura en el ambiente. Además, las pruebas científicas presentadas durante el proceso judicial son contundentes: más del 99% de todas las muestras de agua para consumo analizadas no contiene niveles nocivos de químicos relacionados con petróleo y supera las normas de calidad establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que confirma que la remediación de Texaco fue eficaz.
VERDAD: Texaco no abandonó miles de piscinas abiertas. Muchas de las piscinas construidas inicialmente en el Ecuador siguen siendo usadas por Petroecuador. Otras fueron remediadas por TexPet, y Petroecuador acordó asumir la responsabilidad de la parte que le correspondía de las piscinas restantes. Es importante anotar que el uso de piscinas abiertas, sin revestimiento, para el almacenamiento de fluidos de perforación era una práctica estándar de la industria petrolera tanto en los Estados Unidos, como en América Latina durante la época de la concesión Petroecuador-TexPet. De acuerdo con la USEPA, en 1984 había 125.000 piscinas abiertas en los Estados Unidos, de las cuales el 97,6% no tenían revestimiento sintético. En la actualidad, sigue prevaleciendo la existencia de piscinas sin revestir a lo largo y ancho de América Latina.