Caso Chevron

Ciencia basura, ley basura, periodismo basura

04/09/2014

Hicimos mención sobre este caso en nuestro blog en el 2011, cuando escribí:

Esta es la historia más increíble de la que recuerdo haberme enterado. Se lee como un guión de cine, en parte porque ha sido llevada al cine. Es un poco como la película Silkwood, pero con un toque de locura. El elenco incluye a una muy grande compañía de petróleo, a una científica ambientalista y a un abogado. El giro de esta historia, y ojalá pudiese dejar esto para el final, es la científica, su compañía y el abogado, un viejo compañero de clase de Barack Obama en la escuela de derecho. Todos han sido acusados en un caso que se juzga bajo la ley RICO, entablado por la muy grande compañía petrolera Chevron, que adquirió Texaco en 2003.

Texaco realizó actividades de perforación petrolera en el Ecuador entre 1964 y 1990, cuando el gobierno ecuatoriano asumió dichas operaciones. En ese entonces, Texaco aceptó realizar un pago de $40 millones para la limpieza de las áreas de perforación y exploración petroleras. Como es de suponer, hay que estar muy seguro de sí para permitir que un equipo de filmación de documentales sea testigo de su conspiración y esto es exactamente lo que hicieron los acusados. Cuando Chevron se enteró de la existencia de esa película, de manera acertada llamada “Crudo”, interpuso su demanda y obtuvo acceso a las tomas no utilizadas, como parte del proceso de descubrimiento de pruebas.

En este vídeo (link) aparece la doctora Ann Maest, la científica gerente de Straus Consulting quien recientemente fue nuevamente reelegida a la National Academy of Sciences. Maest es muy reconocida por su calidad de experta, en especial por quienes buscan detener la exploración de petróleo y minerales. Stratus Consulting por mucho tiempo ha sido contratista de la National Oceanic and Atmospheric Administration y actualmente investiga el accidente de Deepwater Horizon. El abogado Steven Donziger tenía la esperanza de convertirse en multimillonario solo con ganar esta demanda; sin embargo, es probable que no será capaz ni siquiera de legalizar un testamento como indigente.

Entonces ahora que tenemos a un abogado y a un científico corruptos ¿qué más cabe en esta trama? ¿Y qué tal si agregamos a un periodista corrupto? En un estelar artículo de opinión publicado en el Miami Herald, Glen Garvin narra cómo Donziger encontró a un periodista corrupto, que resultó ser William Langewiesche de Vanity Fair. La esposa de Donziger casualmente resulta que trabajaba para Condé Nast, la empresa editora de la revista. Langewiesche escribió un artículo favorable a Donziger que el mismo Donziger ha definido como un cambio de paradigma y de gran impacto", que aseguró iba “a cambiar todo el caso a partir de ese momento hasta que concluya con un veredicto que nos será favorable ".

El hecho de que Langewiesche haya permitido a Donziger actuar como una especie de co-autor del artículo, puede tener algo que ver con esto. Langewiesche pidió a Donziger preparar una lista con decenas de preguntas que sería formuladas a Chevron y le pidió ayuda para preparar los argumentos acerca de por qué no había necesidad que hiciera entrevistas cara a cara con los funcionarios de la empresa, como se lo habían solicitado, a pesar de haber pasado varios días reunido con Donziger y su equipo legal. Incluso, le presentó a Donziger los borradores de sus correos electrónicos para que los aprobara antes de enviárselos a Chevron.

Su enorme ego ha hecho a Donziger a tropezar de nuevo. Cuando Chevron se enteró de esta colaboración, presentó los mensajes de correo electrónico intercambiados entre ambos. Los mismos actores, abogados, científicos y periodistas, impulsan el debate sobre todo lo imaginable, desde nutrición infantil hasta calentamiento global y, aunque no todos son corruptos, las probabilidades son mayores cada vez más. Por lo tanto, se merecen todas las críticas que reciben.

Esta es una traducción no oficial realizada por Chevron, el artículo original en inglés puede ser visto aquí.