El Oriente

Indígenas ecuatorianos contra el imperialismo chino

Cámara-Shuar es un proyecto audiovisual de los indios shuar para retratar los abusos de las empresas chinas en su territorio

El País - Soraya Constante 19/03/2018

Domingo Ankuash con una cámara Gopro. Foto: El País

Domingo Ankuash con una cámara Gopro. Foto: El País

La inauguración de la minería a cielo abierto en el sur de Ecuador, en 2012, generó muchas resistencias, sobre todo, en el territorio del pueblo indígena shuar. Una de las más creativas fue Cámara-Shuar (Etsa-Nantu en lengua shuar). Esta iniciativa audiovisual nació del encuentro del líder shuar Domingo Ankuash con la documentalista Verenice Benítez, que llegó al territorio a registrar el malestar por la muerte de un indígena en un operativo militar. El líder indígena le planteó a la cineasta trabajar para que la información salga desde dentro. “Siempre hemos tenido periodistas de todo el país aquí, pero lo que yo expresaba nunca han pasado todo. No sabía con quién hablar, con quién hacer, para salir al aire todas mis preocupaciones”, dice Ankuash para rememorar la primera conversación que tuvo con Benítez.

Benítez movilizó a un grupo de gente y reunió unos fondos exiguos para impartir una serie de talleres de cámara, edición, escritura de guiones entre 2014 y 2017. “La intención de este trabajo colaborativo era visibilizar a los shuar en un conflicto minero y reforzar el tema cultural porque a los jóvenes les están rompiendo sus bases culturales para que vean a la minería como la única opción”, reflexiona la cineasta.

Se produjeron cinco cortometrajes que narran la vida cotidiana y los mitos del pueblo shuar, la historia del territorio indígena, la Cordillera del Cóndor, que guarda tres millones de toneladas de cobre, y el primer encuentro de los indígenas con los delegados de la empresa minera. Esta última pieza tiene un gran valor documental porque fue grabada desde adentro, durante una asamblea de los líderes shuar a la que se unen los chinos de forma inesperada. Los indígenas les dejan claro que nadie les ha consultado sobre la explotación de cobre y que van a defender su tierra.

La cámaras que fueron sembradas en el territorio shuar han permitido documentar algunos episodios de violencia que se produjeron entre 2016 y 2017, cuando se produjo el desalojo en la comunidad de Nankints para dar paso a un campamento minero. Cientos de militares fueron enviados a la zona para sacar a una treintena de indígenas. Hubo heridos de lado y lado, un militar muerto y los periodistas no pudieron acceder. “Hay una política de silenciamiento en el territorio, por eso la alternativa es informar desde adentro”, dice Benítez.

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