Poblaciones indígenas del Oriente y el falso genocidio

16/12/2016

Con el ánimo de obtener el apoyo de los defensores de los derechos humanos, los abogados demandantes y los activistas que los apoyan, han alegado falsamente que el impacto sobre las culturas indígenas constituye un acto de genocidio.

Esta grave acusación de genocidio no tiene fundamento alguno. De hecho, los datos del censo oficial del Ecuador y la revisión de los datos de población publicados concuerdan con el hecho de que la población de los seis grupos indígenas identificados por la parte actora, o bien se ha incrementado o ha permanecido estable desde que Texaco Petroleum Company (TexPet) inició sus operaciones en el Ecuador. Por ejemplo, los estudios demográficos presentados por el Dr. Eduardo Bedoya (Doctor en Antropología de la Universidad de Nueva York, quien ha sido consultor para la ILO, CARE-Perú, WINROCK Corporation, el Banco Mundial y la IUCN) indican que los Cofán -lejos de “enfrentarse a la extinción”- al menos se han triplicado, pasando de unos 300 habitantes en 1960 a 1.044 en el censo oficial de 2001 en el Ecuador.

Es cierto que la población Cofán sufrió una reducción masiva, pero esta ocurrió mucho antes de que se descubriera petróleo en el Ecuador, debido a las enfermedades introducidas por la colonización occidental. Sin embargo, los abogados demandantes ocultan el hecho bien documentado de que dicha reducción comenzó cuando llegaron los misioneros al Oriente ecuatoriano hace centenares de años, debido a las enfermedades que trajeron consigo. La población Cofán estuvo cerca de la extinción en 1923, cuando una epidemia de sarampión acabó con más de la mitad de la población que quedaba, dejando vivos solamente algunos centenares de Cofán.

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