Caso Chevron

Law Of The Jungle (La Ley de la Selva): El libro sobre Chevron y la demanda fraudulenta

Forbes - Bryan Quigley 23/09/2014

Si existe alguna duda sobre si las demandas masivas son generalmente el caldo de cultivo de masivos fraudes, el nuevo libro del veterano periodista Paul Barrett Law of the Jungle, o La Ley de la Selva, debería aclararla.

El exhaustivo y hábilmente redactado recuento del litigio colectivo de larga data entablada en contra de Chevron en el Ecuador se deja leer como una novela de John Grisham, famoso por sus novelas judiciales de suspenso. El caso, como bien hizo notar un juez federal, “Incluyen cosas que normalmente se ven solo en Hollywood”.

Law of the Jungle es la historia real sobre el abogado de los demandantes Stephen Donziger y lo que la portada del libro describe como “su obsesiva cruzada, librada a cualquier costo” en contra de Chevron, supuestamente a nombre de los habitantes de la Amazonía ecuatoriana.

También es la historia de cómo Chevron invirtió el caso y enfrentó la corrupta estrategia de Donziger y entabló una demanda civil por asociación ilícita para delinquir y fraude, acusando al abogado de los demandantes de intentar extorsionar y lograr un pago de la compañía a través de un fraude masivo.

Chevron ganó el caso civil por asociación ilícita en marzo pasado, cuando el juez de distrito de los EE.UU. Lewis Kaplan dictaminó que Donziger había obtenido la @@sentencia@@ por 19.000 millones de dólares en contra de la compañía en el Ecuador, al haber prometido al juez que debía emitirla un soborno de 500.000 dólares. La @@sentencia@@ de Kaplan contenida en aproximadamente 500 páginas, también determinó que los mismos abogados de los demandantes habían redactado la @@sentencia@@ firmada por el juez, además de fabricar evidencia y pagar a una firma consultora para que redactara un informe a nombre de un supuesto @@perito@@ independiente nombrado por la corte.

 “Si alguna vez existió un caso que justifique el otorgamiento de la protección judicial derivada del régimen de igualdad con respecto a una @@sentencia@@ obtenida por fraude, estamos frente a él.”, escribió Kaplan. El juez además prohibió a Donziger y a sus clientes “beneficiarse de manera alguna del evidente fraude que había sido perpetrado”.

Barrett, director general adjunto y redactor senior de Bloomberg BusinessWeek, cubrió el caso Chevron durante tres años y medio. En su conclusión anota que la conducta indebida de Donziger se asemeja a las “anomalías preocupantes” presentes en otros casos de demandas colectivas y demandas masivas y que “no existe nada que haya debilitado más la reputación de las demandas colectivas como instrumento legal, que la tendencia de célebres abogados de demandantes que han sobrepasado los límites de la ética”.

Entre algunos de los ejemplos que cita Barrett esta el rey de las demandas colectivas de Mississippi, Richard F. “Dickie” Scruggs, quien está en la cárcel por haber sobornado a un juez y por influenciar de manera ilegal a otro. También está uno de los principales abogados en demandas colectivas en materia de derecho bursátil, William “Bill” Lerach y su antiguo socio Mel Weiss, ambos en prisión por ofensas relacionadas con pagos de sobornos a los demandantes.

Barrett podría también haber mencionado a dos prominentes abogados de demandantes de Kentucky, quienes están cumpliendo largas condenas por haber robado decenas de millones de dólares de sus clientes, provenientes de acuerdos en demandas colectivas relativas a medicamentos para dietas.

Muchas de las tácticas extrajudiciales de Donziger descritas por Barrett, son frecuentes en grandes juicios transnacionales. Un estudio realizado en 2010 por el U.S. Chamber Institute for Legal Reform (Instituto para Reformas Legislativas de los EE.UU.) documenta el uso de estrategias similares de relaciones públicas, campañas de presión pública a través del uso de personas famosas, y, en ocasiones, el uso de tácticas poco éticas como la preparación de documentales sesgados en casos entablados en contra de empresas multinacionales.

Irónicamente en el caso Chevron, un documental financiado por uno de los compañeros de Donziger en la escuela de leyes, fue un factor clave para su perdición cuando se supo que el abogado de los demandantes había controlado partes de la filmación y de su correspondiente edición. Escenas editadas y no utilizadas en el documental que mostraron el papel de Donziger en la manipulación de la película, se convirtieron en la @@prueba@@ irrefutable que ayudó al juez Kaplan a llegar a algunas de sus conclusiones.

Lo que distingue al caso Chevron de otros casos de demandas colectivas es la decisión de la empresa de apostarle a una nueva y muy costosa estrategia de defensa, antes que a ceder ante las amenazas de Donziger y su fulminante campaña de relaciones públicas. Sin este elemento, la evidencia que ayudó al juez Kaplan a trabajar obstinadamente para descubrir la verdad, quizás nunca habría salido a la luz.

Dados los elevados costos y riesgos de los juicios relativos a las demandas colectivas, las compañías con frecuencia se ven forzadas a dirimir, aún en casos carentes de fundamentos, lo que significa que muchos de estos casos son objeto de muy poco o de ningún control judicial.


La excelente información presentada por Barrett y por otros periodistas sobre el caso Chevron también marca la diferencia. En lugar de dedicarse a reproducir los boletines de prensa de las firmas de abogados de los demandantes, o de caer en la estrategia de relaciones públicas de la exageración que rodea a las demandas colectivas, Barrett y estos periodistas en realidad se dedicaron a investigar tanto las demandas, como las tácticas de Donziger.

Michael D. Goldhaber, un columnista en The American Lawyer, realizó una magnífica cobertura del caso civil por asociación ilícita y escribió su propio libro sobre la contrademanda de Chevron en Nueva York: Crude Awakening: Chevron in Ecuador.

El escritor en Fortune Magazine, Roger Parloff, escribió una historia fascinante sobre la inversión de Burford Capital en el litigio. Burford invirtió 4 millones de dólares en el caso de los demandantes versus Chevron, a la espera de obtener una ganancia muy importante de lo que pudieran cobrar de la @@sentencia@@ ecuatoriana cuando esta fuera ejecutada, aún si los mismos demandantes no lograban obtener nada.

Quizás el capítulo más crucial que aún está pendiente de ser escrito, es si la saga Chevron – Ecuador se convierte en un punto de inflexión que termine en un control procesal y periodístico mucho más severo sobre las demandas colectivas. No obstante, aunque esto no suceda, el caso Chevron si demuestra lo que puede suceder cuando se ejerce un atento control, triunfa la verdad.

Esta es una traducción no oficial realizada por Chevron, el artículo original en inglés puede ser visto aquí.